LA GESTIÓN Y LA ORGANIZACIÓN ESCOLAR


En estos momentos la gestión y la organización escolar se mueven por estándares de calidad y eficiencia; es por esto de gran importancia que se definan las características que diferencian estos dos campos.

Para Aguerrondo (1998, p.14) “El campo de la organización hace referencia fundamentalmente a los aspectos de estructuración de la forma institucional. El campo de la Gestión es el campo de la ‘gerencia’, es decir aquel que se ocupa de poner en práctica los mecanismos necesarios para lograr los objetivos de la institución y de resguardar su cumplimiento”

El desarrollo educativo ha llevado a que en el momento actual, los campos de la gestión y la organización se unan  y propendan por un equilibrio social, cultural y económico  de las comunidades educativas. Es un equilibrio que conduce a articular la organización orientada por procesos educativos  y  la gestión encaminada a lo empresarial.

Al hablar de la organización educativa, se habla de un sistema complejo y particular que se encamina hacia determinados fines, los cuales  son propuestos de acuerdo a las necesidades educativas de un contexto socio-cultural en particular. La gestión se encamina hacia lo administrativo o empresarial, su  función es la obtención de recursos que permitan alcanzar los objetivos que  se hallan planificado y organizado. Lo que pretende la organización y la gestión educativa es el mejoramiento de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Es por esto que los dos campos citados anteriormente deben trabajar aunadamente,   adaptándose a los cambios constantes de la sociedad.

En este orden de ideas se ha de dar una  mirada, sobre la importancia, de que la organización y la gestión, trabajen unificadamente, dentro de contextos escolares, en los que se han presentado muchas veces fracasos, a la hora de administrar y organizar; la falta de conocimientos administrativos, de quienes manejan la educación, ha ido en detrimento de  aquello que se ha pretendido mejorar.

La organización y la gestión educativa deben trabajar mancomunadamente porque  desde la  organización se planifican a nivel pedagógico  los productos que  las instituciones educativas ofrecen a la sociedad,  la gestión es la encargada de conseguir y distribuir los recursos para alcanzar los fines que se han planificado.

Los fracasos educativos se han dado probablemente por  falta de profesionalismo,  de quienes administran la educación; esto  debido a que  la gestión y la organización se han llevado de forma simple y artesanal dentro de las instituciones educativas. La administración educativa siempre ha sido dejada en manos de docentes que no tienen ni idea de  administrar, no están formados para ello; no es lo mismo parase ante unos niños, que tener que administrar una institución educativa.

Las escuelas son dejadas en las manos de  los docentes, al ser encargado o nombrado cómo rector del plantel, aquel docente que por ser probablemente el más antiguo, se cree  tiene la  idoneidad para llevar la batuta del establecimiento educativo donde labora, pero no es la antigüedad la que debería determinar esto, sino más bien los conocimientos que tenga sobre gestión y organización educativa. A lo  primero que se enfrenta es a un reto para el cual no ha sido formado y que tiene que aprender en la práctica.

Un docente cuando es nombrado como rector de una institución educativa puede encontrarse algunas veces a la deriva, al no orientarse por los objetivos institucionales que guían los fines de la institución, esta es probablemente una de las situaciones con las que se enfrenta un docente cuando desconoce  las implicaciones de la  gestión y la  organización educativa. A lo primero que se enfrenta es a un reto para el cual no ha sido formado y que tiene que aprender en la práctica.

En la lucha constante por comprender la gestión y la organización educativa, se han  presentado  dos enfoques, el primero de ellos es el de quienes creen que las instituciones educativas deben ser administradas por un docente que sin conocer de administración debe llegar a ser el rector por su recorrido y experiencia, podríamos definir este primer enfoque bajo un paradigma pedagógico, mientras que el segundo es el  de los que piensan que debería  ser manejada por un administrador.

Los detractores del  enfoque administrativo, opinan que el carácter humanista de la educación se está perdiendo al encaminarse a lo administrativo,  aseguran  que lo que pretenden los defensores del enfoque administrativo es volver la escuela una empresa para  lucrarse y así mismo permitir que el estado evada las  responsabilidades que le corresponden.

Los defensores del enfoque pedagógico centran sus esfuerzos exclusivamente  en lo que acontece dentro del contexto áulico, pero desestiman la influencia de la gestión y la organización administrativa en el desarrollo de procesos pedagógicos, hasta el momento se ha querido aclarar que  debe haber  un complemento entre los dos enfoques.

Al tener presente los enfoques administrativo y  pedagógico, lo que se ha querido mostrar  en el desarrollo de este discurso, es un  equilibrio entre ambos enfoques, al lograr armonía  entre el enfoque administrativo y pedagógico se pueden organizar y planificar claramente los objetivos  que ha de alcanzar  una institución educativa.

Los sistemas escolares  deben descentralizarse, al hablar de  descentralización se producen tensiones o  relaciones de poder entre el gobierno y la escuela; la descentralización debe  llevar a la  “autonomía institucional”, esta autonomía brinda  libertades a las instituciones educativas, en momentos en que tienen que tomar decisiones administrativas o pedagógicas. Es en estos instantes donde  los enfoques pedagógico y administrativo  llegan a un equilibrio que  permite  una autogestión o autogobierno de las instituciones educativas.

Con relación a lo dicho en cuanto a organización y descentralización escolar, se ha visto que cada institución educativa, al igual que cada individuo, tiene su realidad particular, realidad ante la que todo administrador educativo tiene que enfrentarse, al tomar decisiones. Dos instituciones educativas no pueden ser manejadas de igual forma, es por esto, que los administradores educativos se enfrentan ante condiciones particulares a la hora de tomar decisiones  administrativas o pedagógicas.

Ante este cambio de paradigma organizativo, se ha  observado, que los administradores  educativos,  tienen que  dejar de ver la organización y la gestión administrativa como un sistema de control y notar que la gestión está encaminada, a la obtención de los fines que la institución se ha  propuesto, en un principio. Y tener presente que en estos fines ocupa un lugar central lo pedagógico.

Las instituciones educativas, tienen que empezar a verse como instituciones autónomas , que  piensan y toman decisiones por si mismas, dejar de ser  instituciones heterónomas ; desde lo administrativo y lo pedagógico, siempre habrá quienes se opongan al cambio, quienes creen que sin directrices emitidas por un ente nacional o departamental las instituciones no pueden tomar decisiones  administrativas ni pedagógicas.

Del mismo modo, debe tenerse presente, que lo que pretende todo enfoque administrativo y pedagógico, es que los objetivos educativos propuestos en un principio, sean  alcanzables; no puede planearse más allá de lo que pueda lograrse, para ello es necesaria una planeación estratégica que dirija la organización de lo que pretende hacerse durante un año escolar.

La  principal innovación que debe tenerse presente dentro de toda institución educativa es la de  transformar los modelos de gestión y organización, en donde la organización se ha asumido siempre de forma artesanal. Este modelo es aplicado a partir de organizar y gestionar conocimientos  por tanteo o por ensayo y error, mientras que una gestión de tipo profesional,  es la que demandan las comunidades educativas de hoy, la cual parte de  una formación de pregrado o posgrado, en el que deben  estudiarse los   enfoques pedagógico y  administrativo  para así poder innovar y   mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Aunque esto tampoco es garantía, pero es mejor pensar que la formación profesional es preferible a la no formación.

En relación a lo anterior, se describe porqué desde el modelo de gestión y organización, la institución se ve abocada al cambio; una de las razones para que ello sea necesario, es la creciente demanda de la población que desea acceder al sistema educativo, en el que la utopía  de la  pansofía  de Comenio, se dá mediante la implementación de  políticas, de equidad e igualdad de derechos y oportunidades de acceder a la educación. ¿Qué quiere decir esto?

Todas estas políticas conducen a una transformación del modelo de gestión y organización, el cual se ha dado por las demandas que exige  la sociedad , se ha  respondido  a estas demandas con  la expansión de las plantas físicas de las instituciones educativas, muchas veces, dadas estas,  por la necesidad de albergar a la población procedente de migraciones internas del país en donde el campesino se ha trasladado a la ciudad por falta de oportunidades o porque ha sido   despojado  a la fuerza de sus tierras y ha tenido que desplazarse hacia las ciudades. ¿Esta ampliación de cobertura es suficiente? ¿Con ello se considera que el modelo se ha transformado?

En los últimos años han existido limitaciones en la política encaminada a seleccionar el perfil adecuado de aquellos que deben administrar  las instituciones y centros educativos. Al implementarse concursos de  selección, en el que por méritos se ha pretendido hallar profesionales idóneos para la administración de las instituciones educativas, siendo esto un paso importante para la administración de las institcuoones, pero como en todo proceso hay un margen de error, se podría decir que en éste, sería la falta de claridad en el perfil profesional de estos administradores, puesto que es necesario recurrir a un administrador  educativo, lo ilógico es que esta premisa no sea tenida en cuenta y que el administrador carezca de conocimientos pedagógicos a la hora de ser asignados a estas instituciones y viéndose cortos en el momento de realizar innovaciones pedagógicas que pretendan mejorar la enseñanza de los docentes y el aprendizaje de los alumnos. Puede revisarse la redacción pero la idea está bien.

La organización y la gestión educativa no pueden quedarse en intenciones, ni el modelo artesanal que la ha caracterizado, sino que por el contrario, deben partir de decisiones que se encaminen al mejoramiento de la calidad educativa y para ello se necesita apostarle al modelo profesional; puede ser que el concurso de méritos deba aclarar aún más el perfil de quienes desean administrar la educación y lograr el equilibrio que se ha expuesto en este trabajo entre lo administrativo y lo pedagógico.

Para concluir se ha de tener presente que el mundo moderno exige mucho más a nivel de gestión y organización, se han de enfrentar nuevos desafíos, en un mundo en donde las tecnologías se encuentran al alcance de todos, donde la demanda educativa y  la administración educativa ocupan  cada vez un papel más importante.

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